María

Querido Carlos:

Me has contado que leyendo los escritos de Santa Teresa te ha venido un deseo grande de hacer oración, contagiado por la experiencia de Dios de esta mujer enamorada. Y has comenzado a explorar tu propio interior, como si una puerta largo tiempo cerrada, se hubiera abierto descubriéndote un camino lleno de posibilidades, que te hacen sentir una curiosidad irrefrenable, aunque también bastante respeto y miedo, porque no sabes adónde te lleva.

Entre las preguntas que me lanzas a partir del camino emprendido está la de María, la Virgen, que tú y yo sabemos que es presencia fundamental en la espiritualidad de Santa Teresa. Intuyes que también María es un manantial de vida y de frescura para tu alma, pero quieres conocer algo más de Ella.

Quiero decirte que nadie te puede comunicar quién es la Virgen María, si tú no estás dispuesto a dejar que ella misma te dé su mano y te adentre en la experiencia de su Hijo Jesús. En primer lugar Ella es una presencia viva, un susurro milagroso de salud, que renueva y da sentido a lo que tú pensabas perdido.

Por eso, te invito a que ahora mismo, antes de seguir leyendo, te pares, hagas un momento de silencio y la sientas viva, presente contigo, mirándote. Deja que su mirada pase por ti, por lo que ahora vives y te preocupa… deja que sea como un viento suave que refresca y alivia, que conforta y sostiene… Un momento de silencio… Ella está… di suavemente su nombre varias veces (…) María, María… (silencio).

Quiero decirte que a mí siempre me ha traído paz y confianza, que siempre que la he invocado así, con fe, ha tenido efecto. Esta es la experiencia de Teresa. La certeza de que María acompaña nuestro peregrinar. Quiero partir de algunos aspectos de la historia y vida del Carmelo, la Orden en que Teresa vive, y que están cargados de enseñanzas para vivir con sentido este tiempo presente.  

  1. LA NUBECILLA: Para explicarte esta primera idea sobre María, coge la Biblia y lee del primer libro de los Reyes18, 41-46. Se habla de una sequía que duraba ya años y la oración confiada del amigo de Dios, Elías, hace que vuelva la lluvia. El criado de Elías ve una nube pequeña que sube del mar. En esa nube, que anuncia el final de un tiempo muy duro de muerte y desolación, podemos ver simbolizada a la Virgen María, que es pequeña, humilde y transparente, promesa de vida fecunda para nuestra tierra.  Es insignificante, pero decisiva para que nuestra tierra vuelva a producir vida.
  • EL ESCAPULARIO DEL CARMEN: La Orden del Carmen está dedicada a María. La Virgen es para el Carmelo y para Teresa el modelo de su vida de oración contemplativa. Desde el siglo XIII los carmelitas extienden la devoción a esa Virgen del Carmen, reforzada con la promesa del Escapulario, según la cual, aquel que lleve el escapulario de la Virgen se salvará.

El Escapulario es una pieza de tela marrón que representa el hábito de la Virgen. Se trata de un recuerdo vivo, presencia de María en la vida de aquel que ha pedido amparo a la Madre y Hermana, y que también se compromete a dejarse vestir con las virtudes de María. Así lo recuerda Teresa en distintos momentos:  “Parezcámonos, hijas mías, en algo a la gran humildad de la Virgen sacratísima, cuyo hábito traemos” (Camino de Perfección 13,3)

Llevar el escapulario es convertirse en discípulo de Jesús, con los sentimientos de María, tomarla por madre, hermana, maestra, compañera de camino en todo momento y mantener con ella una relación de entera confianza. Esta confianza siempre obra el milagro de la salvación que trae Jesús. “bien sabe su Majestad que sólo puedo presumir de su misericordia y (…) llegarme a ella y confiar en los méritos de su Hijo y de la Virgen, madre suya, cuyo hábito traigo y traéis vosotras “                            (3Moradas 1, 3)

  • LA VIRGEN DE LA CONTEMPLACIÓN. Todas las Vírgenes que se veneran son la misma, adornada con el cariño de sus hijos e hijas. En nuestro caso es la Virgen de la contemplación, la que sirve de modelo y protege los Carmelos de la madre Teresa de Jesús, junto a San José. La escena de María más querida en el Carmelo, en la que han visto mejor reflejado el espíritu de la contemplación, es la Visitación. Está hermosamente representada en un icono de la Virgen embarazada, que representa a Jesús en un círculo en el mismo centro de la Virgen. María sigue siendo hoy nuestra referencia de vida escondida con Cristo en Dios. “Todas las que traemos este hábito sagrado del Carmen somos  llamadas a la oración y contemplación” (5Moradas 1,2)

Decir María, desde Teresa, supone acentuar algunos aspectos que señala el mismo evangelio. De nuevo te invito a que tomes la Biblia y releas el evangelio de Lucas: 1, 26-56. Lee despacio, sin prisa, saboreando el sentido de lo que lees, entrando dentro del texto (…)

Hay varias palabras que son esenciales en la vida de un cristiano:

  • ALÉGRATE: nuestra vocación es a la alegría. Nos revestimos de esa alegría de María, la misma que Santa Teresa quería en sus Carmelos. Es nuestro primer mandamiento.
  • LLENA DE GRACIA: mujer amada de Dios. Nosotros somos para Dios seres llenos de gracia. Se goza en nosotros, nos quiere como no podemos imaginar, aunque pocos lo saben. “fue tan grande su misericordia, que a nadie quitó procurase venir a esta fuente de vida a beber. Bendito sea por siempre”(Camino de Perfección 20, 2)
  • NO TENGAS MIEDO (El Espíritu Santo vendrá sobre ti): El Señor nos conoce. Se lo dijo a María, porque ella no se sentía fuerte. Nos lo dice a nosotros, siempre tentados por muchas clases de miedos.

“Tornando a los que quieren ir por él y no parar hasta el fin, que es llegar a beber de esta agua de vida,… digo que importa mucho, y el todo, una grande y muy determinada determinación de no parar hasta llegar a ella, venga lo que viniere, suceda lo que sucediere, trabájase lo que se trabajare, (…) siquiera se hunda el mundo; como muchas veces acaece con decirnos: “hay peligros” (Camino de Perfección 21,2)

  • PARA DIOS NADA HAY IMPOSIBLE: de hecho en la vida de María lo imposible se va a hacer posible. Como puede suceder en la tuya, si te fías, si tienes fe como ella.

Esas cuatro palabras bien conjugadas, son la mejor armadura de un hijo de María. Son las palabras que el ángel le dijo a ella de parte de Dios y que ella te regala a ti, para que recorras el camino cristiano con su estilo, con su elegancia. Pero el evangelio también nos regala algunas actitudes de María que son el espejo en el que nos queremos mirar nosotros cada día:

  • DISPONIBLE: ella dice la oración más simple y bella: Aquí estoy. Aquí me tienes, pobre para ti.. “Vuestra soy, para vos nací. ¿Qué mandáis hacer de mí?”
  • PEREGRINA DE LA FE: se pone en camino, para servir. Siempre en camino, sin saber lo que será, lo que sucederá. Se atreve, se lanza, se arriesga, confía… y verá lo que nadie vio jamás…
  • AGRADECIDA: proclama la grandeza de Dios, con sus propias palabras, sin miedo, sin pudor. Cuando es alabada por su prima, ella sabe que todo lo ha recibido de Dios y le canta una canción que sabe a verdadera, porque le nace del corazón.

“Resplandece el gran bien de vuestras misericordias. ¡Y con cuánta razón las puedo yo para siempre cantar!. Suplícoos yo, Dios mío, sea así y las cante yo sin fin, ya que habéis tenido por bien de hacerlas tan grandísimas conmigo, que asombran los que las ven, y a mí me saca de mí muchas veces para poderos mejor alabar a vos (Vida 14, 10-11)

  • CONTEMPLATIVA: guarda todas estas cosas en el corazón, hasta que Dios las quiera esclarecer. Sus ojos saben mirar lo que está dentro de las apariencias, no se deja engañar por el brillo hueco.

Carlos, aunque todo esto te parezca interesante, de todos modos no te quedes en las palabras, y ponte bajo Su mirada y con ella di

Aquí estoy, aquí me tienes;
Gracias, señor;
Enséñame a mirar con la mirada de María

Y, sobre todo, Carlos, PONTE EN CAMINO… Teresa te dice: AHORA COMENZAMOSEs tiempo de caminar… Canta y camina con María, como María, porque Dios ha estado grande contigo y seguirá cuidándote en todos tus caminos. Pase lo que pase, te pasará, como a María, en la palma de la mano de tu Señor, tu Dios. ¡Feliz aventura!

  • ¿De qué forma te relacionas con María, la Madre de Dios? ¿La reconoces y percibes como Madre?
  • ¿Descubres en María un modelo de vida a seguir? ¿Qué actitudes reconoces en ella que pueden ayudarte a ti?
  • ¿Sabías que el escapulario del Carmen es un signo de entrega a la Virgen y la aceptación de un compromiso de vida?
  • Contempla la mirada de María, descubre en ella la ternura, la comprensión de una madre ¿eres capaz de recordar en este momento a tantos hijos suyos que están sufriendo injustamente?  ¿Qué situaciones harías presente ante ella?
  • La misión de María es conducirnos a su Hijo, ¿para ti, ella es camino de encuentro con Cristo? ¿Qué te ayuda? ¿Qué te impide ese encuentro?

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