Taller vocacional para jóvenes

¿Qué pintas?

La vida, nuestra vida, la imaginamos de distintas maneras, al tiempo que deseamos muchas cosas. Piensa por un momento que tienes la oportunidad de hacer una gran pintada en una pared, con una gran frase, impactante, llena de vida, de dinamismo y que resume eso que imaginas y que piensas.

Cierra los ojos y hazlo interiormente. Imagina que coges un spray de pintura y comienzas a grafitear, escucha el sonido del bote, observa cómo se plasma esa palabra.

Santa Teresa de Jesús también imaginó la vida determinada manera. Pero no sólo la imaginó, también deseó esa vida para todas las personas, ¿Sabes de qué forma? como un movimiento envolvente de intenso amor y servicio que alcanza a todos. ¿Nos podemos dejar alcanzar y contagiar por esta imparable fuerza de vida?

Proyectar el siguiente video http://www.youtube.com/watch?v=8Gosg1ybxTU

Entrando en el hogar

Se hace una invitación a los jóvenes de pasar a otra sala, pueden ir hablando en voz baja para compartir qué significa para ellos la palabra “hogar”.

Cuando todos están dentro de la sala, se puede escuchar la canción de Pedro Guerra “Pasa” (http://www.youtube.com/watch?v=mNzl-AKlRGo).

Todos necesitamos un hogar, un espacio para vivir, para compartir, para estar. En la calle puede hacer frío o calor, puede llover, soplar el viento con mucha fuerza, o simplemente puede hacer un día espléndido de sol. Pero ese espacio, ese hogar es algo más que una “casa”, es una “necesidad para el corazón”: en la certezas y en la dudas, en los éxitos y en los fracasos, en la compañía o en la soledad, cuando se tienen heridas.

¿Qué frases resuenan en tu interior de la canción? Imagina que esa canción te la canta algún familiar, algún amigo o amiga ¿qué sientes? Y ¿si te la canta Dios?

Para Santa Teresa de Jesús la palabra “hogar” es comunidad, es compartir, es amistad.

BUSCANDO… PUNTOS CARDINALES

La tercera parte se puede hacer en la misma sala, pero ahora se comienza con una pegunta ¿Para qué sirve una brújula? Al tiempo que los jóvenes ven una brújula proyectada con el cañón.

Santa Teresa de Jesús era una buscadora nata. Ella puede ser para cada uno de nosotros como esa brújula que nos indica los puntos cardinales de nuestra vida, de nuestra existencia y hacia dónde y cómo tenemos que ir para hacer realidad esos deseos que cada uno de nosotros tenemos en mente. Pero antes tenemos que “ponernos en camino”  cada uno de nosotros definiendo bien nuestros puntos cardinales, nuestras metas,  porque  cada uno de nosotros estamos llamados a encontrar, el papel que Dios quiere para nosotros, para nuestras vidas. Podemos hacer la siguiente dinámica.

N: ¿Cómo te imaginas y deseas tu vida?

S: ¿Qué espacio ocupa Dios en tu vida?

E:  Si Dios te llama como un día llamo a Santa  Teresa de Jesús, ¿Qué responderías?

W: Ante tu respuesta, ¿Qué te diría Dios?

Se sugiere a los jóvenes que hablen entre ellos en grupos de 3 o 4. También se puede hablar abiertamente en el grupo. Una vez que se ha dialogado, cada joven intentará plasmar sus respuestas en “dos palabras” que tendrán que escribir en una cartulina para pasar al siguiente espacio.

Encontrando… a un Amigo

“Nosotros hemos conocido el amor que dios nos tiene y hemos creído en Él” (1 Jn 4, 16).

En la capilla tiene lugar la última parte de la catequesis y la más importante. Ahora se trata de llevar todo lo trabajado y reflexionado a la oración. Se puede poner en un sitio preferencial el “Icono de la amistad” o también conocido como el icono del Abad Menas.

Se motiva a los jóvenes diciendo que ante el Señor, Teresa encuentra a un Amigo verdadero que le hace dar un giro a su vida. Y ante el Señor, Teresa toma las decisiones más importantes de su vida.

Dejado un tiempo de silencio, mientras se escucha una música ambiental, se escucha el Evangelio de San Juan 1, 35-42:

Al día siguiente, Juan estaba allí otra vez con dos de sus seguidores. Cuando vio pasar a Jesús dijo:

–¡Mirad, ese es el Cordero de Dios!    

Los dos seguidores de Juan le oyeron decir esto y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que le seguían, les preguntó:

–¿Qué estáis buscando?

               Ellos dijeron: –Maestro, ¿dónde vives?

               Jesús les contestó: –Venid a verlo.

 Fueron, pues, y vieron dónde vivía; y pasaron con él el resto del día, porque ya eran como las cuatro de la tarde. Uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús, era Andrés, hermano de Simón Pedro. Lo primero que hizo Andrés fue buscar a su hermano Simón. Le dijo: –Hemos encontrado al Mesías (que significa: Cristo).

 Luego Andrés llevó a Simón a donde estaba Jesús, y cuando Jesús le vio, dijo: –Tú eres Simón, hijo de Juan, pero serás llamado Cefas (que significa: Pedro).

Jesús nos está diciendo la forma de encontrarle. VENID. Nos deja a nosotros que le encontremos. Él está, pero somos nosotros los que tenemos que aceptarle y seguirle. Pero antes le tenemos que conocer.

Santa Teresa de Jesús nos dice: ”Muy de otra manera amaríamos al Señor si le conociéramos”

Nosotros ya le conocemos, pero tenemos que seguir conociéndole un poco más, como hacemos con los amigos.

Se invita a los jóvenes a que compartan esa palabras que escribieron en la cartulina y que expresen libremente las emociones que le han brotado del interior.

Se puede concluir la oración recitando la siguiente oración:

Santa Teresa de Jesús, tú eres una mujer “conectada”. Conectada con Dios, con los demás y contigo misma. Enséñanos a no desconectarnos nunca de  dios, porque teniéndole a él en nuestro corazón tendremos la certeza de que nada nos falta.

Enséñanos a no desconectarnos nunca de los demás, de la realidad que nos rodea, de la vida que vivimos.  Porque solo así sabremos ser personas de verdad.

Enséñanos a no desconectarnos de nosotros mismos. De nuestro mundo interior que es ese yo que crece y se transforma en un tú.

Enséñanos a tener un corazón generoso, porque así nos alejaremos de todo egoísmo y de esas preocupaciones innecesarias que nos impiden ver otra realidad mejor.

Santa Teresa de Jesús, enséñanos a caminar siempre conectados para no ser personas desconectadas.

Amén.

David Alarcón

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