El Rosario con Santa Teresa

MISTERIOS GOZOSOS
Primer Misterio: La Encarnación del Señor
¡Oh secretos de Dios! Aquí no hay más que rendir nuestro entendimiento y pensar que para entender las grandezas de Dios no valen nada. Aquí viene bien el acordarnos cómo lo hizo con
la Virgen nuestra Señora con toda la sabiduría que tuvo…. En diciéndole: El Espíritu Santo
sobrevendrá en ti, la virtud del muy alto será sombra, no curó de más disputas… Cómo quien
tenía tan gran fe y sabiduría, entendió luego que, interviniendo estas dos cosas, no había más
que saber ni dudar. (Meditaciones, 6,7)
No hay dama que así le haga rendir como la humildad; ésta le trajo del cielo en las entrañas de
la Virgen, y con ella le traeremos nosotras de un cabello a nuestras almas. Y creed que quien
más humildad tuviere más le tendrá, porque no puedo yo entender cómo haya ni pueda haber
humildad sin amor, ni amor sin humildad (CE 24,2)
¡Oh Señor mío, cómo se os parece que sois poderoso! No es menester buscar razones para lo
que vos queréis, porque, sobre toda razón natural, hacéis las cosas tan posibles, que dais bien a
entender que no es menester más de amaros de veras y dejarlo de veras todo por vos… (Vida
35,13)

Segundo Misterio: La Visitación a su prima Santa Isabel
Es muy buena compañía el buen Jesús para no nos apartar de ella, y su sacratísima Madre, y
gusta mucho de que nos dolamos de sus penas… (6M 7,13)
En fin, nos socorre el Señor en las necesidades, mas si no hay de veras humildad, a cada paso,
como dicen, os dejará el Señor. Y es grandísima merced suya, que es para que la tengáis,
verdadera humildad, y entendáis con verdad que no tenemos nada que no lo recibamos. (CV
38,7)
Estando un día en oración, sentí estar el alma tan dentro de Dios, que no parecía había mundo,
sino embebida en él. Dióseme aquí a entender aquel verso del Magnificat: Et exultavit spiritus,
de manera que no se me puede olvidar (Cuentas de conciencia 47)
Tercer Misterio: El Nacimiento del Niño Jesús en Belén
Parezcámonos en algo a nuestro Rey, que no tuvo casa, sino en el portal de Belén cuando nació
y la cruz adonde murió. (Camino 3,9)
Danos el Padre / a su único Hijo / hoy viene al mundo / en pobre cortijo / ¡Oh gran regocijo, /
que ya el hombre es Dios! (Posesías, 15)

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Mirad, Señor mío, que ya que vos con el amor que nos tenéis y con vuestra humildad, no se os
ponga nada delante (en fin, Señor, estáis en la tierra y vestido de ella, pues tenéis nuestra
naturaliza. (CV 27,3)

Cuarto Misterio: La presentación de Jesús en el templo.
Tampoco no veía el justo Simeón más del glorioso niños pobrecito; que en lo que llevaba
envuelto y la poca gente de acompañamiento que iba en la procesión, más pudiera juzgarle por
romerito, hijo de padres pobres, que por Hijo del Padre celestial, mas dióselo el mismo Niño a
entender.
(CE 53,2)
Esto me dijo el Señor: “No pienses , cuando veas a mi Madre que me tiene en sus brazo, que
gozaba de aquellos contentos sin gran tormento. Desde que le dijo Simeón aquellas palabras, la
dio mi Padre clara luz para que viese lo que ya había de padecer” (Cuentas de conciencia
26,1)
Quinto Misterio: El Niño perdido y hallado en el templo
Siempre que se piense de Cristo nos acordemos del amor con que nos hizo tantas mercedes, y
cuán grande nos le mostró Dios en darnos tal prenda del que nos tiene: que amor saca amor.

(Libro de la Vida, 22,14)

Tomé por abogado y Señor al glorioso san José, y encomendéme mucho a él. No me acuerdo,
hasta ahora, haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes
mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo… (Vida 6,6)
Cuando se piense de Cristo, nos acordemos del amor con que nos hizo tantas mercedes, y cuán
grande nos le mostró Dios en darnos prenda del que nos tiene, que amor saca amor (Vida 22,14)

MISTERIOS DOLOROSOS
Primer misterio: La agonía de Jesús en el huerto
Procuraba representar a Cristo dentro de mí, y hallábame mejor a mi parecer de las partes donde
le veía más sólo. Paréciame a mí que, estando solo y afligido, como persona necesitada, me
había de admitir a mí… en especial me hallaba muy bien en la oración del huerto, allí era mi
acompañarle, pensaba en aquel sudor y aflicción que allí había tenido; si podía deseaba
limpiarle aquel tan penoso sudor…. (Vida 9,4)
Si estáis con trabajos o triste, miradle camino del huerto; ¡qué aflicción tan grande llevaba en su
alma! Pues con ser el mismo sufrimiento la dice y se queja de ella. (Camino 26,5)
Mirad que dice el buen Jesús en la oración del huerto: La carne es enferma, y acuérdeseos de
aquel tan admirable y lastimoso sudor. Pues si aquella carne divina y sin pecado, dice su
Majestad que es enferma, ¿cómo queremos la nuestra tan fuerte que no sienta la persecución que

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le puede venir y los trabajos? Y en ellos mismo será como sujeta ya la carne al espíritu. Junta su
voluntad a la de Dios, no se queja. (Meditaciones sobre los cantares, 3,10)
Segundo misterio: La flagelación del Señor
Miradle atado a la columna, lleno de dolores, todas sus carnes hechas pedazos por lo mucho que
os ama, tanto padecer, perseguido de unos, escupido de otros, negado de amigos, desamparado
de ellos, ni nadie que vuelva por él, helado de frío, puesto en tanta soledad, que el uno con el
otro os podéis consolar… (Camino 26,5)
¡Oh Hijo del Padre eterno, Jesucristo, Señor nuestro, Rey verdadero de todo! ¿Qué dejaste en el
mundo, que pudimos heredar de vos vuestros descendientes? ¿Qué poseísteis, Señor mío, sino
trabajos y dolores y deshonras, y aun no tuvisteis sino un madero en que posar el trabajoso trago
de la muerte? En fin, Dios mío, que los que quisiéremos ser vuestros hijos verdaderos y no
renunciar a la herencia, no nos conviene huir del padecer. Vuestras armas son cinco llagas…
esta ha de ser vuestra divisa, si hemos de heredad su reino; no con descansos, no con regalos, no
con honras, no con riquezas, se ha de ganar lo que él compró con tanta sangre (Fundaciones,
10,11)
Ponémonos a pensar un paso de la pasión, digamos el de cuando estaba el Señor a la columna.
Anda el entendimiento buscando las causas que allí da a entender, los dolores grandes y pena
que su Majestad tendría en aquella soledad, y otras muchas cosas que, si el entendimiento es
observador podrá sacar de aquí.. (Vida 13,13)
Tercer misterio: Jesús coronado de espinas
¡Oh, que estáis libres de grandes trabajos del mundo…, sabed sufrir un poquito por
amor de Dios, sin que lo sepan todos! (Camino, 11,3)
Poderoso es el Señor de hacer de los flacos fuertes y de los enfermos sanos.. Y cuando esto no
hiciere será lo mejor padecer para nuestras almas y puestos los ojos en su honra y gloria,
olvidarnos de nosotros. (Fundaciones 28,18)
No me ha venido trabajo que, mirándoos a vos cual estuvisteis delante de los jueces, no se me
haga bueno de sufrir. Con tan buen amigo presente, con tan buen capitán, que se puso en lo
primero en el padecer , todo se puede sufrir; es ayuda y da esfuerzo. (Vida, 22,6)
Cuarto misterio: Jesús camino del Calvario
…Comenzándose a desasir de todo género de contentos, y entrar determinadas a sólo ayudar a
llevar la cruz a Cristo, como buenos caballeros, que sin sueldo quieren servir a su Rey…(Vida
15,11)
¡Oh Señor del mundo, verdadero Esposo mío! (le podéis vos decir si se os ha enternecido el
corazón de verle tal que no sólo queráis mirarle, sino que os holguéis de hablar con él, no
oraciones compuestas, sino de la pena de vuestro corazón, que las tiene él en muy mucho) ¿tan
necesitado estáis, Señor mío y Bien mío, que queréis admitir una pobre compañía como la mía,
y veo en vuestro semblante que os habéis consolado conmigo? (Camino de Perfección, 26,6)
¿por qué hemos de querer tantos bienes y deleites y gloria para sin fin, todos a costa del buen
Jesús? ¿No lloremos siquiera con las Jijas de Jerusalén, ya que no le ayudamos a llevar la cruz
con el Cireneo? (Vida, 27,13)

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Quinto misterio: La crucifixión del Señor
Una persona que estaba muy afligida delante de un crucifijo, considerando que nunca había
tenido qué dar a Dios ni qué dejar por él: díjole el mismo crucificado consolándola que él le
daba todos los dolores y trabajos que había pasado en su pasión, que los tuviese por propios
para ofrecer al Padre (6 Moradas 5,6)
Estando yo una vez importunando al Señor mucho… Aparecióme como otras veces y
comenzóme a mostrar la llaga de la mano izquierda y con la otra sacaba un clavo grande que en
ella tenía metido, Apréciame que a vuelta del clavo sacaba la carne. Veíase bien el gran dolor
que me dolía mucho, y díjome que quien aquello había pasado por mí, que no dudase sino que
mejor haría lo que pudiese… (Vida 39,1)
Y como no ha de ir a fuerza de brazos el comenzarse a recoger sino con suavidad para que
podáis estar más continuamente… todo lo guiará el Señor a nuestro provecho… (2Moradas 1

MISTERIOS GLORIOSOS
Primer misterio: La Resurrección del Señor
Habed piedad de vuestras criaturas, mirad que no nos entendemos…; dadnos Señor, luz,
mirad que es más menester que al ciego que lo era de nacimiento…, que éste deseaba ver la luz
y no podía; ahora no se quiere ver…(Exclamaciones 8,2)
¡Ay de mí, ay de mí, Señor!, que es muy largo este destierro y pásase con grandes penalidades
del deseo de mi Dios. Señor, ¿qué hará un alma metida en esta cárcel? ¡Oh Jesús, qué larga es la
vida del hombre, aunque se dice que es breve!; breve es mi Dios, para ganar con ella vida que
no se puede acabar, mas muy larga para el alma que se desea ver en la presencia de su Dios
¿Qué remedio dáis a este padecer?, no le hay sino cuando se padece por vos (Exclamaciones
15,1)
¡Oh hermosura que excedéis a todas las hermosuras! Sin herir, dolor hacéis, y sin dolor,
deshacéis el amor de las criaturas (Poesias, 3)

Segundo misterio: La ascensión del Señor
Poned los ojos en vos y miraos interiormente…, hallaréis a vuestro Maestro, que no os faltará
(Camino 29,2)
Aparécese el Señor en este centro del alma sin visión imaginaria, sino intelectual, aunque más
delicada que otras, como se apareció a los apóstoles sin entrar por la puerta, cuando les dijo
“Pax vobis”. Es un secreto tan grande y una merced tan subida lo ue comunica Dios allí al alma
en un instante, y el grandísimo deleite que siente el alma, que no sé a qué lo comparar, sino a

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que quiere el Señor manifestarle por aquel memento la gloria que hay en el cielo… (7Moradas,
2,3)
Puede representarse delante de Cristo y acostumbrarse a enamorarse mucho de su sagrada
humanidad, y traerle siempre consigo y hablar con él, pedirle para sus necesidades y quejársele
de sus trabajos, alegrarse con él en sus contentos y no olvidarle por ellos, sin procurar oraciones
compuestas, sino palabras conforme a sus deseos y necesidad. (Vida 12,2).
Tercer misterio: La venida del Espíritu Santo
¡ Oh ánima mía! Considera el gran deleite y gran amor que tiene el Padre en conocer a su Hijo,
y el Hijo en conocer a su Padre, y la inflamación con que el Espíritu Santo se junta con ellos, y
como ninguna se puede apartar de este amor y conocimiento porque son una misma cosa
(Exclamaciones, 7)
Aquí se le comunican todas tres personas y la hablan, y le dan a entender aquellas palabras que
dice el Evangelio que dijo el Señor: que vendría él y el Padre y el Espíritu Santo a morar con el
alma que le ama y guarda sus mandamientos (Jn 14,23) (/Moradas 1,6)
Cuarto misterio: La asunción de María a los cielos
Un día de la Asunción de la Reina de los ángeles y Señora nuestra, me quiso el Señor hacer esta
merced: que en un arrobamiento se me representó su subida al cielo, y la alegría y solemnidad
con que fue recibida y el lugar adonde está. (Vida, 39,26)
¿Quién es esta doncella? Ella es hija de Dios Padrre, relumbra como una estrella (Poesía 13)
Me parece me aprovechó mucho para conocer nuestra verdadera tierra y ver que somos acá
peregrinos y es gran cosa ver lo que hay allá y saber a donde hemos de vivir, porque, si uno ha
de ir a vivir de asiento a una tierra, es le gran ayuda , para pasar el trabajo del camino ( Vida,
38,6)

Quinto misterio: La coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado
Un día de la Asunción de la Reina de los Ángeles y Señora nuestra, me quiso el Señor hacer
esta merced, que en un arrobamiento se me representó su subida al cielo, y la alegría y
solemnidad con que fue recibida y el lugar adonde está. Decir como fue esto, yo no sabría. Fue
grandísima la gloria que mi espíritu tuvo de ver tanta gloria. Quedé con grandes efectos, y
aprovechóme para desear más pasar grandes trabajos….(Vida, 39,6)
Era grandísima la hermosura que ví en nuestra Señora, aunque por figuras no determiné ninguna
particular, sino toda junta la hechura del rostro, vestida de blanco con grandísimo resplandor, no
que deslumbra, sino suave. (Libro de la Vida, 33,14)
Válgame la misericordia de Dios, en quien yo he confiado siempre por su Hijo Sacratísimo, y la
Virgen nuestra Señora, cuyo hábito por la bondad del Señor traigo. (Fundaciones 28,35)

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MISTERIOS LUMINOSOS
Primer misterio: El Bautismo de Jesús en el Jordán
¡Oh, Hijo de Dios y Señor mío!, ¿cómo dais tanto junto a la primera palabra? Ya que os
humilláis a Vos con extremo tan grande en juntaros con nosotros al pedir y haceros hermano de
cosa tan baja y miserable ¿Cómo nos dais en nombre de vuestro Padre todo lo que se puede dar,
pues queréis que nos tenga por hijos, que vuestra Palabra no puede faltar…? (Camino 27,2)

Segundo misterio: Las bodas de Caná
Estando hecha una cosa con el fuerte por la unión tan soberana de espíritu con espíritu, se le ha
de pegar fortaleza… esforzado con el esfuerzo que tiene el alma bebiendo del vino de esta
bodega, adonde la ha traído su esposo, y no la deja salir, redunda en el flaco cuerpo.. (7M 4,10)
Tercer misterio: La predicación del Reino
El gran bien que me parece a mí hay en el reino del cielo, es ya no tener cuenta con cosa de la
tierra, sino un sosiego y gloria en sí mismos, un alegrarse de que se alegren todos, una paz
perpetua, una satisfacción grande en si mismos, que les viene de ver que todos santifican y
alaban al Señor y bendicen su nombre (Camino 30,5)
Cuarto misterio: La Transfiguración
De presto se recogió mi alma y parecióme ser como un espejo claro toda, sin haber espaldas ni
lados ni alto ni bajo que no estuviese toda clara, y en el centro de ella se me representó Cristo,
nuestro Señor… Apréciame en todas las partes de mi alma le veía claro como en un espejo, y
también este espejo se esculpía todo en el mismo Señor por una comunicación que yo no sabré
decir, muy amorosa (Vida, 40,5)
Quinto misterio: La institución de la Eucaristía.
El quiere ahora… no desampararnos, sino estarse aquí con nosotros para más gloria de sus
amigos, que el habernos dado este pan sacratísimo para siempre cierto lo tenemos. Su Majestad
nos le dio este maná de la Humanidad que le hallamos como queremos… (CV 24,2)

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